
Un ganadero de la localidad granadina de Castril se enfrenta este miércoles a penas de hasta tres años de cárcel como presunto autor de la muerte, por envenenamiento, de una hembra de quebrantahuesos que fue liberada en 2007 en el marco del Programa Andaluz de Reintroducción de la Consejería de Medio Ambiente.
El juicio, que está previsto celebrarse en el Juzgado de lo Penal 4 de Granada, es el primero relacionado con la muerte de un quebrantahuesos liberado en Andalucía, según ha informado la Fundación Gypaetus, que ejerce la acusación particular junto al Ayuntamiento de Castril, el primer consistorio europeo en personarse en un proceso penal por supuesto uso ilegal de venenos.
El acusado, identificado como J.G.G., de 68 años, es el titular de una explotación ganadera para quien la Fiscalía pide 3.600 euros de multa e inhabilitación especial para cazar o pescar durante tres años, por un delito relativo a la protección de la flora, la fauna y los animales domésticos por el que la acusación particular eleva su petición a 6.000 euros de multa y tres años de cárcel.
Este hombre fue puesto a disposición judicial el 1 de mayo de 2008 por la patrulla de Huéscar del Seprona de la Guardia Civil en un servicio conjunto con agentes de Medio Ambiente, tras ser sorprendido colocando varios trozos de carne con indicios de contener una sustancia tóxica y de uso prohibido (en concreto aldicarb) en un paraje del Parque Natural de la sierra de Castril.
El ganadero fue sorprendido apenas cinco días después de la localización, en el mismo lugar, del cadáver de la hembra de quebrantahuesos de nombre 'Segura', que nació el 8 de febrero de 2007 en el centro de cría de Cazorla y que había sido liberada en la sierra de Segura (Jaén) en mayo de ese año en el marco del Programa andaluz de Reintroducción del Quebrantahuesos de la Junta.
Desde su liberación, 'Segura', cuyo cadáver fue localizado el 25 de abril de 2008, se había adaptado perfectamente al medio y mostraba capacidad para la búsqueda de alimento y refugio.
Según han informado fuentes del Seprona de la Guardia Civil, el animal también albergaba restos de perdigones en su interior, por lo que en un primer momento se pensó que pudo morir de disparos, si bien una segunda necropsia determinó que su muerte pudo deberse a una intoxicación por el insecticida en cuestión.
Se da la circunstancia de que meses después, en octubre de 2008, apareció muerta, también en Castril, una segunda hembra de quebrantahuesos por intoxicación de la misma sustancia.
Según el Seprona, en aquella época habían sido liberadas en la sierra de Cazorla en el marco del programa de reintroducción de esta especie nueve quebrantahuesos: cinco machos y cuatro hembras.
De las cuatro hembras, tres murieron envenenadas, dos de ellas las de Castril, mientras que la tercera fue hallada muerta en Jaén, cerca del límite divisorio de la provincia.
La única superviviente falleció a causa de una peritonitis, según las fuentes.

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